miércoles, 26 de mayo de 2010

¿Por qué teatro?

Escueto esbozo a profundizar

Porque el teatro es un arte unificador, que permite integrar todas las artes en un mismo espacio.

Porque tal espacio, resulta no sólo atractivo sino funcional. Funcional a uno mismo y al otro.

Porque el teatro no es un objeto, ni una idea, es un hecho, una realidad.

Porque ayuda a observar, analizar, e investigar sobre nuestro interior. Permite modificarnos y modificar todo lo que nos rodea.

Porque es un hecho comunitario, que sirve no sólo para el disfrute y la creación artística / estética, sino como puente directo hacia la comunicación.

Porque es de todos hacia todos, es recíproco y dialéctico por excelencia.

Porque ofrece un campo de posibilidades vasto y flexible en cuanto a la experimentación.

Porque descubre al ser humano en todos sus aspectos, internos y externos, fusionándolos y logrando con ellos una experiencia nueva, especial y única.

Porque depende del hombre para existir, y depende del tiempo real:

Porque no da lugar a retrasos ni suposiciones, porque existe en cuanto “sea” , en cuanto se desarrolle aquí y ahora.

Porque el verdadero teatro no excluye, no miente, no escapa a los problemas más profundos de la existencia humana.

Porque, justamente, el verdadero teatro se vale de la existencia humana, de la experiencia viva y concreta para, a partir de eso, crear nuevas verdades dentro de una convención seria y justificada.

Porque el teatro es el arte de la crisis, es la crisis de la belleza o la belleza de la crisis, porque hablamos de un arte que crea, que inventa realidad. Y para eso, es necesario el encuentro con la verdad, sin acotaciones.

Es un arte que significa trabajo y esfuerzo, y es, innegablemente, un arte social. Por tanto, comprende como base para toda su edificación, el compromiso:

Social, emocional y artístico, de principio a fin.

Es decir, el teatro es una manera de recibir y de dar, es una manera, sin dudas, de ver y de transitar la vida y el mundo en el cual esa vida se sostiene.

El teatro es una opinión más, entre tantas opiniones.

sábado, 1 de mayo de 2010

Del teatro en mi

Pienso muy seguido en el teatro.
Me parece conveniente decir que soy actríz, pero a veces me da vergüenza
(Decirlo.)

Prefiero sentirme una espectadora de mi propia creación, de mi propio arte, porque sí (y eso sí) me reconozco como artista.- Pero ese es otro tema.-

La cuestión es que pienso mucho en el teatro, y no pienso en actores, ni en directores, ni en edificios en donde suceda algún hecho teatral. Sencillamente intento explicarme a mi misma qué significa esta cuestión extraña del teatro.

Hace un par de años alguien me preguntó con mucha insistencia -y resistencia también-, la razón por la que yo necesito actuar.
Le dí un montón de respuestas, de todo tipo.
Él era bastante intelectual, bastante cerebral, así que primero intenté por el lado de las ideas, de los conceptos, de la historia y del arte visto desde ese lugar tan exacto y elemental que es la mente, la crítica y el sentido común. Pero no lo conseguí, él siguió sin entender por qué yo necesitaba hacer teatro.
Después intenté por el lado que más me conviene, el que mejor me sale: Le hablé de la intuición, de la magia o del alma y todo tipo de conceptos idiotas que se me pudieran ocurrir, pero tampoco.

Hasta que de pronto me dí cuenta de que yo misma no sabía por qué puta razón adoraba tanto esta situación inevitable y constante del teatro. No sé por qué el teatro nos significa tanto, a los que hacemos teatro que somos los que lo generamos y los que lo vemos (los que lo producimos y los que lo consumimos?), cuando digo tanto es como decir real, valioso, eficiente, concreto, necesario.

Este espacio surge de-y-para-eso.
Saber qué es lo que tiene el teatro que no es lo mismo que ninguna de las otras artes.
Y no por desmerecerlas, sino por entender al teatro como un hecho único. Como una idea de la vida manifiesta, puesta innegable, al alcance.
Como un mundo que existe correlativamente con nuestro mundo más tradicional, que escapa a la construcción sistemática de nuestro día a día y sin embargo se le parece tanto.
Lo relaciono con una manera de sentir, pensar, y actuar, que condiciona, obliga a involucrarse con este suceso con tantas razones y a la vez ninguna determinante.

Debe haber alguna respuesta.

O hay muchas, en libros, en obras, en teatros.

Encontrar nuestra propia razón para Ser teatro, es ser artistas de manera indiscutible y permanente, es ser sencillamente artistas. No por entender las pertinencias de algunos colegas experimentados, sino por saber quienes somos, cuando somos teatro.