Me parece conveniente decir que soy actríz, pero a veces me da vergüenza
(Decirlo.)
Prefiero sentirme una espectadora de mi propia creación, de mi propio arte, porque sí (y eso sí) me reconozco como artista.- Pero ese es otro tema.-
La cuestión es que pienso mucho en el teatro, y no pienso en actores, ni en directores, ni en edificios en donde suceda algún hecho teatral. Sencillamente intento explicarme a mi misma qué significa esta cuestión extraña del teatro.
Hace un par de años alguien me preguntó con mucha insistencia -y resistencia también-, la razón por la que yo necesito actuar.
Le dí un montón de respuestas, de todo tipo.
Él era bastante intelectual, bastante cerebral, así que primero intenté por el lado de las ideas, de los conceptos, de la historia y del arte visto desde ese lugar tan exacto y elemental que es la mente, la crítica y el sentido común. Pero no lo conseguí, él siguió sin entender por qué yo necesitaba hacer teatro.
Después intenté por el lado que más me conviene, el que mejor me sale: Le hablé de la intuición, de la magia o del alma y todo tipo de conceptos idiotas que se me pudieran ocurrir, pero tampoco.
Hasta que de pronto me dí cuenta de que yo misma no sabía por qué puta razón adoraba tanto esta situación inevitable y constante del teatro. No sé por qué el teatro nos significa tanto, a los que hacemos teatro que somos los que lo generamos y los que lo vemos (los que lo producimos y los que lo consumimos?), cuando digo tanto es como decir real, valioso, eficiente, concreto, necesario.
Este espacio surge de-y-para-eso.
Saber qué es lo que tiene el teatro que no es lo mismo que ninguna de las otras artes.
Y no por desmerecerlas, sino por entender al teatro como un hecho único. Como una idea de la vida manifiesta, puesta innegable, al alcance.
Como un mundo que existe correlativamente con nuestro mundo más tradicional, que escapa a la construcción sistemática de nuestro día a día y sin embargo se le parece tanto.
Lo relaciono con una manera de sentir, pensar, y actuar, que condiciona, obliga a involucrarse con este suceso con tantas razones y a la vez ninguna determinante.
Debe haber alguna respuesta.
O hay muchas, en libros, en obras, en teatros.
Encontrar nuestra propia razón para Ser teatro, es ser artistas de manera indiscutible y permanente, es ser sencillamente artistas. No por entender las pertinencias de algunos colegas experimentados, sino por saber quienes somos, cuando somos teatro.
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